El empresario y patrono de la Fundación HispanoJudía, Sam Bengio, considera que la acusación histórica de deicidio contra el pueblo judío y las actuales imputaciones de genocidio responden a una misma lógica: deshumanizar al judío para justificar su eliminación.
Así lo dijo durante un coloquio para la presentación del libro «Conversos», en un acto en el que también participaron el autor David Jiménez-Blanco y el ex director de la RAE Darío Villanueva.
«El genocidio del cual se nos acusa a los judíos tiene que ver con el deicidio del cual se nos acusaba. Es decir, se busca un mecanismo para deshumanizar al judío de tal manera que al judío se le pueda eliminar», sostuvo Bengio al responder a una pregunta del público sobre las posibles similitudes entre el antisemitismo medieval y el actual.
Durante su intervención, tanto él como Jiménez-Blanco encuadraron el fenómeno contemporáneo como un antisemitismo de izquierdas, ideológico, y marcaron diferencias con el componente religioso en la época medieval.
«Hoy estamos ante un fenómeno antisemita de izquierdas. Desde un punto de vista puramente ideológico, no estamos sufriendo un antisemitismo que viene desde esferas religiosas», afirmó Bengio, también presidente de la Asociación Yad Vashem España. Según detalló, el antisemitismo actual se sustenta en factores «económicos, culturales» y también «estigmáticos».
Y sin entrar en detalles para no politizar el encuentro, aseguró que «el antisemitismo que hemos vivido a raíz de la guerra de Gaza es un antisemitismo que también tiene el mismo objetivo, que es eliminar al judío».
De 1492 al sionismo: «el compañero miedo»
Al referirse a la reacción de las comunidades judías ante persecuciones en el pasado, en particular la Era medieval sobre la que versaba el coloquio, Bengio expresó dudas sobre la posibilidad real de respuesta en contextos de vulnerabilidad. «Si hubo reacción o no, dudo que la hubiese», indicó al mencionar los acontecimientos del período que se extiende desde los pogromos de 1391 hasta la Expulsión de 1492.
Recordó que figuras como don Isaac Abravanel y Abraham Senior intentaron frenar el Edicto de expulsión, y conseguir una tregua de tres meses mediante el pago de un impuesto y la franquicia de cinco años, aunque finalmente no lograron conseguir semejante cantidad de dinero.
Más allá de ese episodio, describió la experiencia histórica judía hasta el surgimiento del sionismo como una historia atravesada por el miedo y la falta de protección. «La historia del judío o de las comunidades judías hasta la creación del Estado de Israel, o mejor dicho, hasta el inicio del movimiento sionista, es una historia de miedo. No hay protección», sostuvo.
«Nuestro compañero el miedo», explicó sobre ese temor permanente que se desarrollaba en un contexto de pogromos y vacíos de poder que facilitaban los ataques. «En Sevilla el obispo había muerto, el rey no estaba; en Valencia lo mismo, el rey se había ido y lo dejó a su hermano. Siempre hay un vacío de poder que se utiliza para atacar a la judería y eliminar a la judería», describió.
Para Bengio, el inicio del movimiento sionista marcó un punto de inflexión: «Cuando llega el sionismo empieza a desaparecer ese miedo, porque es un proyecto totalmente novedoso donde se trata de encontrarse con otra realidad», afirmó. Y concluyó: «Es la declaración de un Estado y la decisión de ya no hay miedo, ya uno se defiende» ▪